Fecha y hora de la Argentina

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viernes, 30 de noviembre de 2007

The man comes around - Johnny Cash


Escuché por primera vez esta canción en los créditos iniciales de la más que aceptable remake de 2004 de El amanecer de los muertos, de George Romero. Como deducirán los que sepan algo de inglés, está plagada de referencias bíblicas al Apocalipsis y al Libro de las Revelaciones, por lo que era bastante adecuada para un film sobre la destrucción de la sociedad, y también es adecuada para musicalizar este video.

And I heard, as it were, the noise of thunder: One of the four beasts saying: “Come and see.” And I saw. And behold, a white horse.

There’s a man goin’ ‘round takin’ names.
An’ he decides who to free and who to blame.
Everybody won’t be treated all the same.
There’ll be a golden ladder reaching down.
When the man comes around.

The hairs on your arm will stand up.
At the terror in each sip and in each sup.
For you partake of that last offered cup,
Or disappear into the potter’s ground.
When the man comes around.

Hear the trumpets, hear the pipers.
One hundred million angels singin’.
Multitudes are marching to the big kettle drum.
Voices callin’, voices cryin’.
Some are born an’ some are dyin’.
It’s Alpha and Omega’s Kingdom come.

And the whirlwind is in the thorn tree.
The virgins are all trimming their wicks.
The whirlwind is in the thorn tree.
It’s hard for thee to kick against the pricks.

‘Till Armageddon, no Shalam, no Shalom.
Then the father hen will call his chickens home.
The wise men will bow down before the throne.
And at his feet they’ll cast their golden crown.
When the man comes around.

Whoever is unjust, let him be unjust still.
Whoever is righteous, let him be righteous still.
Whoever is filthy, let him be filthy still.
Listen to the words long written down,
When the man comes around.

Hear the trumpets, hear the pipers.
One hundred million angels singin’.
Multitudes are marchin’ to the big kettle drum.
Voices callin’, voices cryin’.
Some are born an’ some are dyin’.
It’s Alpha and Omega’s Kingdom come.

And the whirlwind is in the thorn tree.
The virgins are all trimming their wicks.
The whirlwind is in the thorn tree.
It’s hard for thee to kick against the pricks.

In measured hundredweight and penny pound.
When the man comes around.

And I heard a voice in the midst of the four beasts, and I looked and behold: a pale horse. And his name, that sat on him, was Death. And Hell followed with him.

jueves, 29 de noviembre de 2007

El kirchnerismo en la cancha

Papipo se pregunta acá si el gobierno no estará alentando sutilmente la victoria de Lanús en el Torneo Apertura. A mí sinceramente no me sorprendería demasiado; los Kirchner han jugado sus cartas en el terreno deportivo muy frecuentemente. Veamos estos cuatro ejemplos.
Ejemplo 1: el año pasado el presidente Kirchner “convenció” al ahora saliente intendente de mi ciudad natal, Julio Alak, de destrabar la remodelación del estadio de Estudiantes de La Plata (una decisión absurda, a mi entender, pues Estudiantes puede perfectamente jugar en el Estadio Único). A cambio, Juan Sebastián Verón viajó a Santa Cruz en apoyo al candidato kirchnerista a intendente de Río Gallegos, Daniel Álvarez (a la postre derrotado). Así que supongo que el campeonato que obtuvo Estudiantes ese mismo año -arrebatándoselo por poco nada más y nada menos que al Boca de Mauricio Macri- debe haber sido visto con muy buenos ojos en Balcarce 50 (a pesar del hecho de que CFK, lo mismo que su madre Ofelia, es fanática de Gimnasia).
Ejemplo 2: la publicitada visita de CFK a la Selección argentina durante su viaje a Paris en febrero, y su asistencia al amistoso con la Selección francesa, donde compartió el palco con Don Julio.
Ejemplo 3: el alto perfil que concedieron los medios K a Agustín Pichot, seguido por su designación como embajador itinerante de la provincia de Chubut en Europa.
Ejemplo 4: los 2.600.318 pesos que entregó Kirchner a Marcelo Tinelli para construir el Polideportivo que lleva el nombre del abuelo materno del conductor, en Bolivar.
¿Así que sería extraño que Lanús sea el candidato kirchnerista a obtener el campeonato? I don’t think so.
(De paso, y a pesar de que se trata de un tema diferente, les aconsejo leer este post en el blog de Alejandro Wall, acerca de una tormentosa entrevista en la que la respetable y respetada Magdalena Ruíz Guiñazú se sacó totalmente cuando le recordaron el rol de muchos periodistas durante la dictadura y le hablaron sobre el Gran Diario Argentino y la identidad de los hijos adoptivos de Ernestina Herrera de Noble)

martes, 27 de noviembre de 2007

La Reina de Corazones vuelve al ataque

Sobre ésta entrevista que concedió Elisa Carrió, recién llegada de sus vacaciones en Punta, a la tribuna de doctrina, solamente quiero señalar dos cosas. Primero, me llama la atención que la Reina de Corazones critique a CFK por “hablar mucho no diciendo nada”, para segundos después adelantar que va a crear un “Movimiento de Mujeres por la No Violencia”, cuyo objetivo sería luchar contra la “violencia sindical, en las calles, de la palabra con la mentira de la inflación, institucional”. Me hace acordar, por lo difuso, a su “Contrato Moral”.
Segundo, no quiero opinar sobre el tema del Grupo de los Ocho reloaded -ya lo hizo el Ingeniero bastante bien acá-, pero sí quiero mencionar que me pareció interesante el comentario que dejó el usuario de LNOL Henry Riviere:

Bueno, hay mucha tela para cortar. Para empezar, ¿alguién le creyó alguna vez a Carrió cuando dió su mensaje apocaliptíco de que si no la votaban ahora era porque el “mensaje no había sido comprendido” y se retiraría de la política? Yo no, y por lo visto no hice mal, tampoco le creyeron sus seguidores cuando la defendieron tenazmente del embate del grupo de los legisladores rebeldes. Pasando a este tema, hay que reconocer que es cierto que a ella es a quién criticaban y no a Prat Gay, Bullrich y Del Sel, no hay que ser genial para darse cuenta de esto. Macaluse y compañía le habían pegado duro por no ser coherente con las “banderas” del ARI al buscar a estos exponentes de la derecha y al haber coqueteado con López Murphy. Presentarse como víctima y pedir perdón a sus cuestionados nuevos socios es un gesto de puro histrionismo. Con respecto a este esto hay que marcar algunas cosas. Primero algunos de los diputados rebeldes fueron elegidos en el 2005, asi que no se les puede criticar por “oportunistas” o “borocotizados”, no menos de lo que se le puede criticar a Carrió por haber hecho exactamente lo mismo en el pasado cuando desde una banca conseguida por la UCR creó el ARI. También hay que reconocer que los diputados rebeldes, borcotós o no, tienen varios puntos fuertes en su crítica. Macaluse hizo notar en el último congreso partidario del ARI que Carrió había querellado durante el gobierno de Fernando De La Rúa a Patricia Bullrich por la operación del Megacanje. Con respecto a las contradicciones de Carrió tampoco esta mal recordar que Prat Gay tenía un cargo ejecutivo en JP Morgan, el principal banco que colocaba la deuda argentina durante la burbuja especulativa de los noventa. Él era el jefe de negocios de esta entidad que fue una de las entidades financieras más beneficiadas por la operación del megacanje, operación que fue denunciada por Carrió (entre otros) en su momento como un fraude y un vaciamiento económico de la argentina. El papel de Prat Gay durante el “megacanje” habría sido tan bueno que Cavallo lo propuso en el 2001 como vicepresidente del Banco Central. Pero su pliego fue rechazado por el senado ya que había “conflicto de intereses” en un hombre que venía de trabajar en el banco que colocaba la deuda argentina (y para colmo medía el riesgo país). Carrió denunció en aquel momento con gravedad y puño levantado toda la operación del megacanje, lo hizo con el mismo puño que ahora le da la bienvenida a Prat Gay. Operación por la que Cavallo fue, con justicia, procesado y que será recordada como otra de las grandes estafas que padeció la República Argentina. Por esto evidentemente es imposible creer en la “revolución ética”, la “calidad institucional” y todos esos slogans de la Coalición Cívica. Pero la noticia de hoy, que pasará desapercibida, es otra promesa indolente de un político que es quebrada. Los Argentinos ya estamos acostumbrados a que los juramentos de los políticos duren tanto como una promesa veraniega de amor eterno entre adolescentes. Nuestra propia indolencia tomará esto a la ligera.

(Sí, estoy al tanto de que puede parecer muy contradictorio adelantar acá que “tengo que entrar en otro período de poca actividad bloguera”, para luego terminar publicando dos entradas bastante largas con un día de diferencia, pero así me salió. Además, las escribí tan rápido que apenas me quitaron tiempo de estudio)

lunes, 26 de noviembre de 2007

Saw IV (2007)

Desde que hace unos años vi Saw (El juego del miedo), me hice fanático de esa gran saga de películas de terror. Hay que decir que Saw y sus sucesoras están muy conectadas entre sí, y que dicha conexión ha ido aumentando con cada entrega hasta el punto en que es casi imposible entender una de las partes sin haber visto su/s predecesora/s.
En Saw IV, el asesino serial Jigsaw, para quien la muerte no es un obstáculo para seguir derramando hectolitros de sangre con sus “juegos”, vuelve a las andanzas, esta vez apuntando hacia los policías que investigan sus crímenes. Ya desde el comienzo, cuando se nos muestra su cadáver en la morgue, y se nos exhibe con lujo de detalles su autopsia (si ya de por sí las películas de la saga no son aptas para personas de estómago débil, la primera escena es difícil de ver incluso para los espectadores más endurecidos), el film no sólo nos prepara para los horrores que estamos por presenciar, sino que nos engaña.
Los guionistas siempre juegan con el espectador, haciéndole creer que un elemento de la trama significa una cosa cuando en realidad significa otra. En la primera película era (OJO: SPOILER) el cadáver en medio del baño en el que los protagonistas despertaban. En la segunda era el reloj que contaba el tiempo que quedaba para que terminase el “juego” de Jigsaw. En la tercera eran las palabras del propio Jigsaw: “está a prueba tu voluntad de mantener a alguien con vida”. Y en esta cuarta parte, el elemento engañoso es la autopsia de Jigsaw.
En cualquier caso, Saw IV, como sus predecesoras, tiene una vuelta de tuerca fenomenal prácticamente en los últimos segundos del film, en los que comprendemos cómo nos han estado engañando (Fede, quizá con algo de razón, definió ese tipo de final acá como “Estafa M. Night Shyamalan”), y en los que uno puede reaccionar con irritación o con regocijo. Yo hice lo segundo.
Calificación: 8,50

domingo, 25 de noviembre de 2007

One step closer - Linkin Park

Gracias a Florencia, acabo de recordar que hoy es el Día Internacional de No Violencia Contra la Mujer. Quiero dedicarles esta canción a todas aquellas mujeres que son sometidas a abusos por parte de seres que no merecen ser llamados hombres.



I cannot take this anymore
Saying everything I’ve said before
All these words they make no sense
I find bliss in ignorance
Less I hear the less you’ll say
You’ll find that out anyway

Just like before…

Everything you say to me
Takes me one step closer to the edge
And I’m about to break
I need a little room to breathe
Cause I’m one step closer to the edge
I’m about to break

I find the answers aren’t so clear
Wish I could find a way to disappear
All these thoughts they make no sense
I find bliss in ignorance
Nothing seems to go away
Over and over again

Just like before…

Everything you say to me
Takes me one step closer to the edge
And I’m about to break
I need a little room to breathe
Cause I’m one step closer to the edge
And I’m about to break

Shut up when I’m talking to you
Shut up, shut up, shut up
Shut up when I’m talking to you
Shut up, shut up, shut up, shut up

I’m about to break

Everything you say to me
Takes me one step closer to the edge
And I’m about to break
I need a little room to breathe
Cause I’m one step closer to the edge
And I’m about to break

Perlitas de la blogósfera IX

jueves, 22 de noviembre de 2007

Dream a little dream of me - Mama Cass


Lamentablemente, tengo que entrar en otro período de poca actividad bloguera. Pronto comienzan los finales del instituto y tengo que ir preparándome si quiero llegar al 2008 con todas o la mayoría de las materias aprobadas; por suerte logré sortear con éxito los parciales y regularizarlas todas. Probablemente lo último que postee esta semana en el blog sean las Perlitas de la blogósfera IX. Así que los dejo con esta canción de Mama Cass Elliot.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

La cara lavada de CFK

Hace dos días, Darío Gallo nos deslumbró en su blog con un descubrimiento valiente y osado: que Cristina Fernández de Kirchner es fea sin maquillaje (pueden ver la foto y el post que la acompaña acá). ¡Bravo, Darío! ¡Sos un pilar del periodismo independiente! ¡Podrías haberle criticado mil aspectos a CFK, pero elegiste el más inesperado: el estético!
Seguro que el gobierno debe estar derrumbándose por dentro a causa de tu revelación. ¿El caso Skanska? ¿La bolsa de Miceli? ¿El maletín de Antonini Wilson? ¡No: la cara lavada de CFK! Ya bastante la habías hecho temblar cuando el día después de las elecciones sacaste a la luz el hecho de que a CFK le retocan el cuello con photoshop en las fotografías oficiales, pero ahora le diste un golpe mortal a la dictadura kirchnerista, Darío. Te felicito.

martes, 20 de noviembre de 2007

La amenaza sionista de Alperovich

Cuando leí este texto en ElForro, no supe si reírme o si asustarme ante la estupidez de quién lo escribió. Prefiero hacer lo primero.

GOBERNADOS POR JUDÍOS…LA TIERRA DE ELLOS?
Antes q a muchos se les pongan los pelos de punta y me califiquen de racista, fasista, xenobofiba y mil boludeces mas...prefiero q me califiquen como “temerosa”. Paso a contar algo q muchos conocen, y es que Tucumán está siendo Gobernado por un Judío, está de más decir q compró todos los votos para su segunda postulación, nadie lo queria (mas q los mismo judíos), en 4 años q pasaron corrió a gente q trabajaba en la casa de gobierno (gente años de trabajos, gente joven, gente madura, gente comun) y puso a más judíos, ayer caminando por el centro de esta provincia escuché el comentario “Se vienen buenos aires para Tucumán, se ve mejora” y eran Judios ortodoxos, es una religión y deberia respetarla...si respetarla...como hacerlo?, se q estoy generalizando, pero ellos siempre son los “pobrecitos” y reciben ayuda de la comunidad...cristiana o de cualquier otra doctrina, y ellos no ayudaron en su mayoria en nada...esto más q nada es politica es verdad, Alperovich da a los pobres a la gente necesitada a gente ignorante (ignorante porq por el mismo gobierno no pueden mandar a sus hijos a estudiar, porq no da el presupuesto de las escuelas para dar de comer o el de ellos solo para mandarlos)...de verdad tengo miedo de q Tucumán se vuelva colonia de Judios, habia una ley q no permitía q asumiera el poder una pertona q no sea “catolica apostólica romana” ley q anulo el mismo Alperovich, para poder asumir...un hombre q estafó a su propio padre, un hombre q no tiene vergüenza...ve como miles de nenitos no tienen para comer y manda a su mujer y a su cuñada a un viaje a Israel con fondos del gobierno, esto está todo publicado y el q no padece...hace un giro de página...Realmente soy racista?. No me pueden negar q la gente de esta religión viviendo en Tucumán no se sentiría mas tranquila.

(Pueden leerlo en su contexto original acá.)

lunes, 19 de noviembre de 2007

I put a spell on you - Credence Clearwater Revival

Escuché esta canción por primera vez en La balada de Jack y Rose, de Rebecca Miller. En este video aparece junto con algunas escenas de La chica del puente, de Patrice Leconte. Disfrútenla.

domingo, 18 de noviembre de 2007

La Reina de Corazones

No es malo el apodo que empleó Verbitsky con esta señora en su columna de hoy. ¿Por qué no se lo dejamos?

Perlitas de la blogósfera (VIII)

El tema dominante en la blogósfera política argentina fue sin duda el gabinete de Cristina Fernández de Kirchner. Yo mismo le dediqué unos cuantos párrafos el miércoles. Estos son los análisis más interesantes sobre el gabinete en general.

También hubo varios análisis específicos del nuevo ministro de Economía Martín Lousteau:

Saliendo de la blogósfera por una vez, es de destacar el sorprendentemente ¿conciliador? enfoque de Pepe Pompín -es curioso cómo se me pegó el apodo-, que se puede ver acá.

sábado, 17 de noviembre de 2007

El matadero, de Esteban Echeverría

Este cuento es sin duda uno de las obras fundamentales de la literatura argentina. Dudo mucho que los lectores de este blog -al menos los argentinos- no lo hayan leído ya, pero siempre es bueno releer viejos clásicos. A mí lo que más me fascina es cómo Echeverría va cambiando el tono de su narración de irónico a dramático de párrafo a párrafo.

A pesar de que la mía es historia, no la empezaré por el arca de Noé y la genealogía de sus ascendientes como acostumbraban hacerlo los antiguos historiadores españoles de América, que deben ser nuestros prototipos. Tengo muchas razones para no seguir ese ejemplo, las que callo por no ser difuso. Diré solamente que los sucesos de mi narración, pasaban por los años de Cristo del 183… Estábamos, a más, en cuaresma, época en que escasea la carne en Buenos Aires, porque la Iglesia, adoptando el precepto de Epicteto, sustine, abstine (sufre, abstente), ordena vigilia y abstinencia a los estómagos de los fieles, a causa de que la carne es pecaminosa, y, como dice el proverbio, busca a la carne. Y como la Iglesia tiene ab initio y por delegación directa de Dios, el imperio inmaterial sobre las conciencias y estómagos, que en manera alguna pertenecen al individuo, nada más justo y racional que vede lo malo.
Los abastecedores, por otra parte, buenos federales, y por lo mismo buenos católicos, sabiendo que el pueblo de Buenos Aires atesora una docilidad singular para someterse a toda especie de mandamiento, sólo traen en días cuaresmales al matadero, los novillos necesarios para el sustento de los niños y de los enfermos dispensados de la abstinencia por la Bula y no con el ánimo de que se harten algunos herejotes, que no faltan, dispuestos siempre a violar las mandamientos carnificinos de la Iglesia, y a contaminar la sociedad con el mal ejemplo.
Sucedió, pues, en aquel tiempo, una lluvia muy copiosa. Los caminos se anegaron; los pantanos se pusieron a nado y las calles de entrada y salida a la ciudad rebosaban en acuoso barro. Una tremenda avenida se precipitó de repente por el Riachuelo de Barracas, y extendió majestuosamente sus turbias aguas hasta el pie de las barrancas del Alto. El Plata creciendo embravecido empujó esas aguas que venían buscando su cauce y las hizo correr hinchadas por sobre campos, terraplenes, arboledas, caseríos, y extenderse como un lago inmenso por todas las bajas tierras. La ciudad circunvalada del Norte al Este por una cintura de agua y barro, y al Sud por un piélago blanquecino en cuya superficie flotaban a la ventura algunos barquichuelos y negreaban las chimeneas y las copas de los árboles, echaba desde sus torres y barrancas atónitas miradas al horizonte como implorando la misericordia del Altísimo. Parecía el amago de un nuevo diluvio. Los beatos y beatas gimoteaban haciendo novenarios y continuas plegarias. Los predicadores atronaban el templo y hacían crujir el púlpito a puñetazos. Es el día del juicio, decían, el fin del mundo está por venir. La cólera divina rebosando se derrama en inundación. ¡Ay de vosotros, pecadores! ¡Ay de vosotros unitarios impíos que os mofáis de la Iglesia, de los santos, y no escucháis con veneración la palabra de los ungidos del Señor! ¡Ah de vosotros si no imploráis misericordia al pie de los altares! Llegará la hora tremenda del vano crujir de dientes y de las frenéticas imprecaciones. Vuestra impiedad, vuestras herejías, vuestras blasfemias, vuestros crímenes horrendos, han traído sobre nuestra tierra las plagas del Señor. La justicia del Dios de la Federación os declarará malditos.
Las pobres mujeres salían sin aliento, anonadadas del templo, echando, como era natural, la culpa de aquella calamidad a los unitarios.
Continuaba, sin embargo, lloviendo a cántaros, y la inundación crecía acreditando el pronóstico de los predicadores. Las campanas comenzaron a tocar rogativas por orden del muy católico Restaurador, quien parece no las tenía todas consigo. Los libertinos, los incrédulos, es decir, los unitarios, empezaron a amedrentarse al ver tanta cara compungida, oír tanta batahola de imprecaciones. Se hablaba ya, como de cosa resuelta, de una procesión en que debía ir toda la población descalza y a cráneo descubierto, acompañando al Altísimo, llevado bajo palio por el obispo, hasta la barranca de Balcarce, donde millares de voces conjurando al demonio unitario de la inundación, debían implorar la misericordia divina.
Feliz, o mejor, desgraciadamente, pues la cosa habría sido de verse, no tuvo efecto la ceremonia, porque bajando el Plata, la inundación se fue poco a poco escurriendo en su inmenso lecho sin necesidad de conjuras ni plegarias.
Lo que hace principalmente a mi historia es que por causa de la inundación estuvo quince días el matadero de la Convalecencia sin ver una sola cabeza vacuna, y que en uno o dos, todos los bueyes de quinteros y aguateros se consumieron en el abasto de la ciudad. Los pobres niños y enfermos se alimentaban con huevos y gallinas, y los gringos y herejotes bramaban por el beefsteak y el asado. La abstinencia de carne era general en el pueblo, que nunca se hizo más digno de la bendición de la Iglesia, y así fue que llovieron sobre él millones y millones de indulgencias plenarias. Las gallinas se pusieron a seis pesos y los huevos a cuatro reales y el pescado carísimo. No hubo en aquellos días cuaresmales promiscuaciones ni excesos de gula; pero en cambio se fueron derecho al cielo innumerables ánimas, y acontecieron cosas que parecen soñadas.
No quedó en el matadero ni un solo ratón vivo de muchos millares que allí tenían albergue. Todos murieron o de hambre o ahogados en sus cuevas por la incesante lluvia. Multitud de negras rebusconas de achuras, como los caranchos de presa, se desbandaron por la ciudad como otras tantas arpías prontas a devorar cuanto hallaran comible. Las gaviotas y los perros inseparables rivales suyos en el matadero, emigraron en busca de alimento animal. Porción de viejos achacosos cayeron en consunción por falta de nutritivo caldo; pero lo más notable que sucedió fue el fallecimiento casi repentino de unos cuantos gringos herejes que cometieron el desacato de darse un hartazgo de chorizos de Extremadura, jamón y bacalao y se fueron al otro mundo a pagar el pecado cometido por tan abominable promiscuación.
Algunos médicos opinaron que si la carencia de carne continuaba, medio pueblo caería en síncope por estar los estómagos acostumbrados a su corroborante jugo; y era de notar el contraste entre estos tristes pronósticos de la ciencia y los anatemas lanzados desde el púlpito por los reverendos padres contra toda clase de nutrición animal y de promiscuación en aquellos días destinados por la Iglesia al ayuno y 1a penitencia. Se originó de aquí una especie de guerra intestina entre los estómagos y las conciencias, atizada por el inexorable apetito y las no menos inexorables vociferaciones de los ministros de la Iglesia, quienes, como es su deber, no transigen con vicio alguno que tienda a relajar las costumbres católicas: a lo que se agregaba el estado de flatulencia intestinal de los habitantes, producido por el pescado y los porotos y otros alimentos algo indigestos.
Esta guerra se manifestaba por sollozos y gritos descompasados en la peroración de los sermones y por rumores y estruendos subitáneos en las casas y calles de la ciudad o dondequiera concurrían gentes. Alarmóse un tanto el gobierno, tan paternal como previsor, del Restaurador, creyendo aquellos tumultos de origen revolucionario y atribuyéndolos a los mismos salvajes unitarios, cuyas impiedades, según los predicadores federales, habían traído sobre el país la inundación de la cólera divina; tomó activas providencias, desparramó sus esbirros por la población, y por último, bien informado, promulgó un decreto tranquilizador de las conciencias y de los estómagos, encabezado por un considerando muy sabio y piadoso para que a todo trance y arremetiendo por agua y todo, se trajese ganado a los corrales.
En efecto, el decimosexto día de la carestía, víspera del día de Dolores, entró a nado por el paso de Burgos al matadero del Alto una tropa de cincuenta novillos gordos; cosa poca por cierto para una población acostumbrada a consumir diariamente de 250 a 300, y cuya tercera parte al menos gozaría del fuero eclesiástico de alimentarse con carne. ¡Cosa extraña que haya estómagos privilegiados y estómagos sujetos a leyes inviolables y que la Iglesia tenga la llave de los estómagos!
Pero no es extraño, supuesto que el diablo con la carne suele meterse en el cuerpo y que la Iglesia tiene el poder de conjurarlo: el caso es reducir al hombre a una máquina cuyo móvil principal no sea su voluntad sino la de la Iglesia y el gobierno. Quizá llegue el día en que sea prohibido respirar aire libre, pasearse y hasta conversar con un amigo, sin permiso de autoridad competente. Así era, poco más o menos, en los felices tiempos de nuestros beatos abuelos que por desgracia vino a turbar la revolución de Mayo.
Sea como fuere; a la noticia de la providencia gubernativa, los corrales del Alto se llenaron, a pesar del barro, de carniceros, achuradores y curiosos, quienes recibieron con grandes vociferaciones y palmoteos los cincuenta novillos destinados al matadero.
—Chica, pero gorda —exclamaban—. ¡Viva la Federación! ¡Viva el Restaurador!
Porque han de saber los lectores que en aquel tiempo la Federación estaba en todas partes, hasta entre las inmundicias del matadero, y no había fiesta sin Restaurador como no hay sermón sin San Agustín. Cuentan que al oír tan desaforados gritos las últimas ratas que agonizaban de hambre en sus cuevas, se reanimaron y echaron a correr desatentadas conociendo que volvían a aquellos lugares la acostumbrada alegría y la algazara precursora de abundancia.
El primer novillo que se mató fue todo entero de regalo al Restaurador, hombre muy amigo del asado. Una comisión de carniceros marchó a ofrecérselo a nombre de los federales del matadero, manifestándole in voce su agradecimiento por la acertada providencia del gobierno, su adhesión ilimitada al Restaurador y su odio entrañable a los salvajes unitarios, enemigos de Dios y de los hombres. El Restaurador contestó a la arenga, rinforzando sobre el mismo tema y concluyó la ceremonia con los correspondientes vivas y vociferaciones de los espectadores y actores. Es de creer que el Restaurador tuviese permiso especial de su Ilustrísima para no abstenerse de carne, porque siendo tan buen observador de las leyes, tan buen católico y tan acérrimo protector de la religión, no hubiera dado mal ejemplo aceptando semejante regalo en día santo.
Siguió la matanza y en un cuarto de hora cuarenta y nueve novillos se hallaban tendidos en la playa del matadero, desollados unos, los otros por desollar. El espectáculo que ofrecía entonces era animado y pintoresco aunque reunía todo lo horriblemente feo, inmundo y deforme de una pequeña clase proletaria peculiar del Río de la Plata. Pero para que el lector pueda percibirlo a un golpe de ojo preciso es hacer un croquis de la localidad.
El matadero de la Convalecencia o del Alto, sito en las quintas al Sud de la ciudad, es una gran playa en forma rectangular colocada al extremo de dos calles, una de las cuales allí se termina y la otra se prolonga hacia el Este. Esta playa con declive al Sud, está cortada por un zanjón labrado por la corriente de las aguas pluviales en cuyos bordes laterales se muestran innumerables cuevas de ratones y cuyo cauce, recoge en tiempo de lluvia, toda la sangraza seca o reciente del matadero. En la junción del ángulo recto hacia el Oeste está lo que llaman la casilla, edificio bajo, de tres piezas de media agua con corredor al frente que da a la calle y palenque para atar caballos, a cuya espalda se notan varios corrales de palo a pique de ñandubay con sus fornidas puertas para encerrar el ganado.
Estos corrales son en tiempo de invierno un verdadero lodazal en el cual los animales apeñuscados se hunden hasta el encuentro y quedan como pegados y casi sin movimiento. En la casilla se hace la recaudación del impuesto de corrales, se cobran las multas por violación de reglamentos y se sienta el juez del matadero, personaje importante, caudillo de los carniceros y que ejerce la suma del poder en aquella pequeña república por delegación del Restaurador. Fácil es calcular qué clase de hombre se requiere para el desempeño de semejante cargo. La casilla, por otra parte, es un edificio tan ruin y pequeño que nadie lo notaría en los corrales a no estar asociado su nombre al del terrible juez y a no resaltar sobre su blanca pintura los siguientes letreros rojos: "Viva la Federación", "Viva el Restaurador y la heroína doña Encarnación Ezcurra", "Mueran los salvajes unitarios". Letreros muy significativos, símbolo de la fe política y religiosa de la gente del matadero. Pero algunos lectores no sabrán que la tal heroína es la difunta esposa del Restaurador, patrona muy querida de los carniceros, quienes, ya muerta, la veneraban como viva por sus virtudes cristianas y su federal heroísmo en la revolución contra Balcarce. Es el caso que un aniversario de aquella memorable hazaña de la mazorca, los carniceros festejaron con un espléndido banquete en la casilla a la heroína, banquete al que concurrió con su hija y otras señoras federales, y que allí en presencia de un gran concurso ofreció a los señores carniceros en un solemne brindis, su federal patrocinio, por cuyo motivo ellos la proclamaron entusiasmados patrona del matadero, estampando su nombre en las paredes de la casilla donde se estará hasta que lo borre la mano del tiempo.
La perspectiva del matadero a la distancia era grotesca, llena de animación. Cuarenta y nueve reses estaban tendidas sobre sus cueros y cerca de doscientas personas hollaban aquel suelo de lodo regado con la sangre de sus arterias. En torno de cada res resaltaba un grupo de figuras humanas de tez y raza distinta. La figura más prominente de cada grupo era el carnicero con el cuchillo en mano, brazo y pecho desnudos, cabello largo y revuelto, camisa y chiripa y rostro embadurnado de sangre. A sus espaldas se rebullían caracoleando y siguiendo los movimientos, una comparsa de muchachos, de negras y mulatas achuradoras, cuya fealdad trasuntaba las arpías de la fábula, y entremezclados con ellas algunos enormes mastines, olfateaban, gruñían o se daban de tarascones por la presa. Cuarenta y tantas carretas toldadas con negruzco y pelado cuero se escalonaban irregularmente a lo largo de la playa y algunos jinetes con el poncho calado y el lazo prendido al tiento cruzaban por entre ellas al tranco o reclinados sobre el pescuezo de los caballos echaban ojo indolente sobre uno de aquellos animados grupos, al paso que más arriba, en el aire, un enjambre de gaviotas blanquiazules que habían vuelto de la emigración al olor de carne, revoloteaban cubriendo con su disonante graznido todos lo ruidos y voces del matadero y proyectando una sombra clara sobre aquel campo de horrible carnicería. Esto se notaba al principio de la matanza.
Pero a medida que adelantaba, la perspectiva variaba; los grupos se deshacían, venían a formarse tomando diversas actitudes y se desparramaban corriendo como si en el medio de ellos cayese alguna bala perdida o asomase la quijada de algún encolerizado mastín. Esto era, que ínter el carnicero en un grupo descuartizaba a golpe de hacha, colgaba en otro los cuartos en los ganchos a su carreta, despellejaba en éste, sacaba el sebo en aquél, de entre la chusma que ojeaba y aguardaba la presa de achura salía de cuando en cuando una mugrienta mano a dar un tarazón con el cuchillo al sebo o a los cuartos de la res, lo que originaba gritos y explosión de cólera del carnicero y el continuo hervidero de los grupos, dichos y gritería descompasada de los muchachos.
—Ahí se mete el sebo en las tetas, la tía —gritaba uno.
—Aquél lo escondió en el alzapón —replicaba la negra.
—Che, negra bruja, salí de aquí antes de que te pegue un tajo —exclamaba el carnicero.
—¿Qué le hago, ño Juan? ¡No sea malo! Yo no quiero sino la panza y las tripas.
—Son para esa bruja: a la m...
—¡A la bruja! ¡A la bruja! —repitieron los muchachos—: ¡Se lleva la riñonada y el tongorí! — Y cayeron sobre su cabeza sendos cuajos de sangre y tremendas pelotas de barro.
Hacia otra parte, entretanto, dos africanas llevaban arrastrando las entrañas de un animal; allá una mulata se alejaba con un ovillo de tripas y resbalando de repente sobre un charco de sangre, caía a plomo, cubriendo con su cuerpo la codiciada presa. Acullá se veían acurrucadas en hilera cuatrocientas negras destejiendo sobre las faldas el ovillo y arrancando uno a uno los sebitos que el avaro cuchillo del carnicero había dejado en la tripa como rezagados, al paso que otras vaciaban panzas y vejigas y las henchían de aire de sus pulmones para depositar en ellas, luego de secas, la achura.
Varios muchachos gambeteando a pie y a caballo se daban de vejigazos o se tiraban bolas de carne, desparramando con ellas y su algazara la nube de gaviotas que columpiándose en el aire celebraban chillando la matanza. Oíanse a menudo a pesar del veto del Restaurador y de la santidad del día, palabras inmundas y obscenas, vociferaciones preñadas de todo el cinismo bestial que caracteriza a la chusma de nuestros mataderos, con las cuales no quiero regalar a los lectores.
De repente caía un bofe sangriento sobre la cabeza de alguno, que de allí pasaba a la de otro, hasta que algún deforme mastín lo hacía buena presa, y una cuadrilla de otros, por si estrujo o no estrujo, armaba una tremenda de gruñidos y mordiscones. Alguna tía vieja salía furiosa en persecución de un muchacho que le había embadurnado el rostro con sangre, y acudiendo a sus gritos y puteadas los compañeros del rapaz, la rodeaban y azuzaban como los perros al toro y llovían sobre ella zoquetes de carne, bolas de estiércol, con groseras carcajadas y gritos frecuentes, hasta que el juez mandaba restablecer el orden y despejar el campo.
Por un lado dos muchachos se adiestraban en el manejo del cuchillo tirándose horrendos tajos y reveses; por otro cuatro ya adolescentes ventilaban a cuchilladas el derecho a una tripa gorda y un mondongo que habían robado a un carnicero; y no de ellos distante, porción de perros flacos ya de la forzosa abstinencia, empleaban el mismo medio para saber quién se llevaría un hígado envuelto en barro. Simulacro en pequeño era éste del modo bárbaro con que se ventilan en nuestro país las cuestiones y los derechos individuales y sociales. En fin, la escena que se representaba en el matadero era para vista, no para escrita.
Un animal había quedado en los corrales de corta y ancha cerviz, de mirar fiero, sobre cuyos órganos genitales no estaban conformes los pareceres porque tenía apariencias de toro y de novillo. Llególe su hora. Dos enlazadores a caballo penetraron al corral en cuyo contorno hervía la chusma a pie, a caballo y horquetada sobre sus ñudosos palos. Formaban en la puerta el más grotesco y sobresaliente grupo varios pialadores y enlazadores de a pie con el brazo desnudo y armado del certero lazo, la cabeza cubierta con un pañuelo punzó y chaleco y chiripa colorado, teniendo a sus espaldas varios jinetes y espectadores de ojo escrutador y anhelante.
El animal prendido ya al lazo por las astas, bramaba echando espuma furibundo y no había demonio que lo hiciera salir del pegajoso barro donde estaba como clavado y era imposible pialarlo. Gritánbanlo, lo azuzaban en vano con las mantas y pañuelos los muchachos prendidos sobre las horquetas del corral, y era de oír la disonante batahola de silbidos, palmadas y voces tiples y roncas que se desprendía de aquella singular orquesta.
Los dicharachos, las exclamaciones chistosas y obscenas rodaban de boca en boca y cada cual hacía alarde espontáneamente de su ingenio y de su agudeza excitado por el espectáculo o picado por el aguijón de alguna lengua locuaz.
—Hi de p... en el toro.
—Al diablo los torunos del Azul.
—Malhaya el tropero que nos da gato por liebre.
—Si es novillo.
—¿No está viendo que es toro viejo?
—Como toro le ha de quedar. ¡Muéstreme los c... si le parece, c...o!
—Ahí los tiene entre las piernas. ¿No los ve, amigo, más grandes que la cabeza de su castaño; ¿o se ha quedado ciego en el camino?
—Su madre sería la ciega, pues que tal hijo ha parido. ¿No ve que todo ese bulto es barro?
—Es emperrado y arisco como un unitario. —Y al oír esta mágica palabra todos a una voz exclamaron—: ¡Mueran los salvajes unitarios!
—Para el tuerto los h...
—Sí, para el tuerto, que es hombre de c... para pelear con los unitarios.
—El matahambre a Matasiete, degollador de unitarios. ¡Viva Matasiete!
—¡A Matasiete el matahambre!
—Allá va —gritó una voz ronca, interrumpiendo aquellos desahogos de la cobardía feroz—. ¡Allá va el toro!
—¡Alerta! ¡Guarda los de la puerta! ¡Allá va furioso como un demonio!
Y en efecto, el animal acosado por los gritos y sobre todo por dos picanas agudas que le espoleaban la cola, sintiendo flojo el lazo, arremetió bufando a la puerta, lanzando a entre ambos lados una rojiza y fosfórica mirada. Dióle el tirón el enlazador sentando su caballo, desprendió el lazo del asta, crujió por el aire un áspero zumbido y al mismo tiempo se vio rodar desde lo alto de una horqueta del corral, como si un golpe de hacha la hubiese dividido a cercén, una cabeza de niño cuyo tronco permaneció inmóvil sobre su caballo de palo, lanzando por cada arteria un largo chorro de sangre.
—Se cortó el lazo —gritaron unos—: ¡allá va el toro!
Pero otros deslumbrados y atónitos guardaron silencio porque todo fue como un relámpago.
Desparramóse un tanto el grupo de la puerta. Una parte se agolpó sobre la cabeza y el cadáver palpitante del muchacho degollado por el lazo, manifestando horror en su atónito semblante, y la otra parte compuesta de jinetes que no vieron la catástrofe se escurrió en distintas direcciones en pos del toro, vociferando y gritando:
—¡Allá va el toro! ¡Atajen! ¡Guarda!
—¡Enlaza, Siete pelos!
—¡Que te agarra, botija!
—¡Va furioso; no se le pongan delante!
—¡Ataja, ataja, morado!
—¡Déle espuela al mancarrón!
—¡Ya se metió en la calle sola!
—¡Que lo ataje el diablo!
El tropel y vocifería era infernal. Unas cuantas negras achuradoras sentadas en hilera al borde del zanjón oyendo el tumulto se acogieron y agazaparon entre las panzas y tripas que desenredaban y devanaban con la paciencia de Penélope, lo que sin duda las salvó, porque el animal lanzó al mirarlas un bufido aterrador, dio un brinco sesgado y siguió adelante perseguido por los jinetes. Cuentan que una de ellas se fue de cámaras; otra rezó diez salves en dos minutos, y dos prometieron a San Benito no volver jamás a aquellos malditos corrales y abandonar el oficio de achuradoras. No se sabe si cumplieron la promesa.
El toro entretanto tomó hacia la ciudad por una larga y angosta calle que parte de la punta más aguda del rectángulo anteriormente descrito, calle encerrada por una zanja y un cerco de tunas, que llaman sola por no tener más de dos casas laterales y en cuyo apozado centro había un profundo pantano que tomaba de zanja a zanja. Cierto inglés, de vuelta de su saladero vadeaba este pantano a la sazón, paso a paso, en un caballo algo arisco, y sin duda iba tan absorto en sus cálculos que no oyó el tropel de jinetes ni la gritería sino cuando el toro arremetía al pantano. Azoróse de repente su caballo dando un brinco al sesgo y echó a correr dejando al pobre hombre hundido media vara en el fango. Este accidente, sin embargo, no detuvo ni refrenó la carrera de los perseguidores del toro, antes al contrario, soltando carcajadas sarcásticas:
—Se amoló el gringo; levántate, gringo —exclamaron, y cruzando el pantano amasando con barro bajo las patas de sus caballos, su miserable cuerpo. Salió el gringo, como pudo, después a la orilla, más con la apariencia de un demonio tostado por las llamas del infierno que un hombre blanco pelirrubio. Más adelante al grito de ¡al toro, al toro! cuatro negras achuradoras que se retiraban con su presa se zambulleron en la zanja llena de agua, único refugio que les quedaba.
El animal, entretanto, después de haber corrido unas veinte cuadras en distintas direcciones azorando con su presencia a todo viviente, se metió por la tranquera de una quinta donde halló su perdición. Aunque cansado, manifestaba bríos y colérico ceño; pero rodeábalo una zanja profunda y un tupido cerco de pitas, y no había escape. Juntáronse luego sus perseguidores que se hallaban desbandados y resolvieron llevarlo en un señuelo de bueyes para que expiase su atentado en el lugar mismo donde lo había cometido.
Una hora después de su fuga el toro estaba otra vez en el Matadero donde la poca chusma que había quedado no hablaba sino de sus fechorías. La aventura del gringo en el pantano excitaba principalmente la risa y el sarcasmo. Del niño degollado por el lazo no quedaba sino un charco de sangre: su cadáver estaba en el cementerio.
Enlazaron muy luego por las astas al animal que brincaba haciendo hincapié y lanzando roncos bramidos. Echáronle, uno, dos, tres piales; pero infructuosos: al cuarto quedó prendido en una pata: su brío y su furia redoblaron; su lengua estirándose convulsiva arrojaba espuma, su nariz humo, sus ojos miradas encendidas.
—¡Desjarreten ese animal! —exclamó una voz imperiosa. Matasiete se tiró al punto del caballo, cortóle el garrón de una cuchillada y gambeteando en torno de él con su enorme daga en mano, se la hundió al cabo hasta el puño en la garganta mostrándola en seguida humeante y roja a los espectadores. Brotó un torrente de la herida, exhaló algunos bramidos roncos, vaciló y cayó el soberbio animal entre los gritos de la chusma que proclamaba a Matasiete vencedor y le adjudicaba en premio el matambre. Matasiete extendió, como orgulloso, por segunda vez el brazo y el cuchillo ensangrentado y se agachó a desollarlo con otros compañeros.
Faltaba que resolver la duda sobre los órganos genitales del muerto, clasificado provisoriamente de toro por su indomable fiereza; pero estaban todos tan fatigados de la larga tarea que la echaron por lo pronto en olvido. Mas de repente una voz ruda exclamó: aquí están los huevos, sacando de la barriga del animal y mostrándolos a los espectadores, dos enormes testículos, signo inequívoco de su dignidad de toro. La risa y la charla fue grande; todos los incidentes desgraciados pudieron fácilmente explicarse. Un toro en el Matadero era cosa muy rara, y aún vedada. Aquél, según reglas de buena policía debió arrojarse a los perros; pero había tanta escasez de carne y tantos hambrientos en la población, que el señor Juez tuvo a bien hacer ojo lerdo.
En dos por tres estuvo desollado, descuartizado y colgado en la carreta el maldito toro. Matasiete colocó el matambre bajo el pellón de su recado y se preparaba a partir. La matanza estaba concluida a las doce, y la poca chusma que había presenciado hasta el fin, se retiraba en grupos de a pie y de a caballo, o tirando a la cincha algunas carretas cargadas de carne.
Mas de repente la ronca voz de un carnicero gritó:
—¡Allí viene un unitario! —y al oír tan significativa palabra toda aquella chusma se detuvo como herida de una impresión subitánea.
—¿No le ven la patilla en forma de U? No trae divisa en el fraque ni luto en el sombrero.
—Perro unitario.
—Es un cajetilla.
—Monta en silla como los gringos.
—La mazorca con él
—¡La tijera!
—Es preciso sobarlo.
—Trae pistoleras por pintar.
—Todos estos cajetillas unitarios son pintores como el diablo.
—¿A que no te le animás, Matasiete?
—¿A qué no?
—A que sí.
Matasiete era hombre de pocas palabras y de mucha acción. Tratándose de violencia, de agilidad, de destreza en el hacha, el cuchillo o el caballo, no hablaba y obraba. Lo habían picado: prendió la espuela a su caballo y se lanzó a brida suelta al encuentro del unitario.
Era éste un joven como de veinticinco años de gallarda y bien apuesta persona que mientras salían en borbotón de aquellas desaforadas bocas las anteriores exclamaciones trotaba hacia Barracas, muy ajeno de temer peligro alguno. Notando empero, las significativas miradas de aquel grupo de dogos de matadero, echa maquinalmente la diestra sobre las pistoleras de su silla inglesa, cuando una pechada al sesgo del caballo de Matasiete lo arroja de los lomos del suyo tendiéndolo a la distancia boca arriba y sin movimiento alguno.
—¡Viva Matasiete! —exclamó toda aquella chusma cayendo en tropel sobre la víctima como los caranchos rapaces sobre la osamenta de un buey devorado por el tigre.
Atolondrado todavía el joven, fue, lanzando una mirada de fuego sobre aquellos hombres feroces, hacia su caballo que permanecía inmóvil no muy distante a buscar en sus pistolas el desagravio y la venganza. Matasiete dando un salto le salió al encuentro y con fornido brazo asiéndolo de la corbata lo tendió en el suelo tirando al mismo tiempo la daga de la cintura y llevándola a su garganta.
Una tremenda carcajada y un nuevo viva estentóreo volvió a vitorearlo.
¡Qué nobleza de alma! ¡Qué bravura en los federales! siempre en pandillas cayendo como buitres sobre la víctima inerte.
—Degüéllalo, Matasiete: quiso sacar las pistolas. Degüéllalo como al toro.
—Pícaro unitario. Es preciso tusarlo.
—Tiene buen pescuezo para el violín.
—Tocale el violín
—Mejor es la resbalosa.
—Probemos, dijo Matasiete y empezó sonriendo a pasar el filo de su daga por la garganta del caído, mientras con la rodilla izquierda le comprimía el pecho y con la siniestra mano le sujetaba por los cabellos.
—No, no lo degüellen, exclamó de lejos la voz imponente del Juez del Matadero que se acercaba a caballo.
—A la casilla con él, a la casilla. Preparen la mazorca y las tijeras. ¡Mueran los salvajes unitarios! ¡Viva el Restaurador de las leyes!
—¡Viva Matasiete!
¡Mueran! ¡Vivan! repitieron en coro los espectadores y atándolo codo con codo, entre moquetes y tirones, entre vociferaciones e injurias, arrastraron al infeliz joven al banco del tormento como los sayones al Cristo.
La sala de la casilla tenía en su centro una grande y fornida mesa de la cual no salían los vasos de bebida y los naipes sino para dar lugar a las ejecuciones y torturas de los sayones federales del Matadero. Notábase además en un rincón otra mesa chica con recado de escribir y un cuaderno de apuntes y porción de sillas entre las que resaltaba un sillón de brazos destinado para el Juez. Un hombre, soldado en apariencia, sentado en una de ellas cantaba al son de la guitarra la resbalosa, tonada de inmensa popularidad entre los federales, cuando la chusma llegando en tropel al corredor de la casilla lanzó a empellones al joven unitario hacia el centro de la sala.
—A ti te toca la resbalosa —gritó uno.
—Encomienda tu alma al diablo.
—Está furioso como toro montaraz.
—Ya le amansará el palo.
—Es preciso sobarlo.
—Por ahora verga y tijera.
—Si no, la vela.
—Mejor será la mazorca.
—Silencio y sentarse —exclamó el Juez dejándose caer sobre su sillón. Todos obedecieron, mientras el joven de pie encarando al juez exclamó con voz preñada de indignación.
—Infames sayones, ¿qué intentan hacer de mí?
—¡Calma! —dijo sonriendo el juez—; no hay que encolerizarse. Ya lo verás.
El joven, en efecto, estaba fuera de sí de cólera. Todo su cuerpo parecía estar en convulsión. Su pálido y amoratado rostro, su voz, su labio trémulo, mostraban el movimiento convulsivo de su corazón, la agitación de sus nervios. Sus ojos de fuego parecían salirse de la órbita, su negro y lacio cabello se levantaba erizado. Su cuello desnudo y la pechera de su camisa dejaban entrever el latido violento de sus arterias y la respiración anhelante de sus pulmones.
—¿Tiemblas? —le dijo el juez.
—De rabia porque no puedo sofocarte entre mis brazos.
—¿Tendrías fuerza y valor para eso?
—Tengo de sobra voluntad y coraje para ti, infame.
—A ver las tijeras de tusar mi caballo: túsenlo a la federala.
Dos hombres le asieron, uno de la ligadura del brazo, otro de la cabeza y en un minuto cortáronle la patilla que poblaba toda su barba por bajo, con risa estrepitosa de sus espectadores.
—A ver —dijo el Juez—, un vaso de agua para que se refresque.
—Uno de hiel te haría yo beber, infame.
Un negro petiso púsosele al punto delante con un vaso de agua en la mano. Dióle el joven un puntapié en el brazo y el vaso fue a estrellarse en el techo salpicando el asombrado rostro de los espectadores.
—Este es incorregible.
—Ya lo domaremos.
—Silencio —dijo el juez—, ya estás afeitado a la federala, sólo te falta el bigote. Cuidado con olvidarlo. Ahora vamos a cuentas. ¿Por qué no traes divisa?
—Porque no quiero.
—¿No sabes que lo manda el Restaurador?
—La librea es para vosotros esclavos, no para los hombres libres.
—A los libres se les hace llevar a la fuerza.
—Sí, la fuerza y la violencia bestial. Esas son vuestras armas; infames. El lobo, el tigre, la pantera también son fuertes como vosotros. Deberíais andar como ellas en cuatro patas.
—¿No temes que el tigre te despedace?
—Lo prefiero a que maniatado me arranquen como el cuervo, una a una las entrañas.
—¿Por qué no llevas luto en el sombrero por la heroína?
—Porque lo llevo en el corazón por la Patria, ¡por la Patria que vosotros habéis asesinado, infames!
—¿No sabes que así lo dispuso el Restaurador?
—Lo dispusisteis vosotros, esclavos, para lisonjear el orgullo de vuestro señor y tributarle vasallaje infame.
—¡Insolente! Te has embravecido mucho. Te haré cortar la lengua si chistas.
—Abajo los calzones a ese mentecato cajetilla y a nalga pelada denle verga, bien atado sobre la mesa.
Apenas articuló esto el Juez, cuatro sayones salpicados de sangre, suspendieron al joven y lo tendieron largo a largo sobre la mesa comprimiéndole todos sus miembros.
—Primero degollarme que desnudarme; infame canalla.
Atáronle un pañuelo a la boca y empezaron a tironear sus vestidos. Encogíase el joven, pateaba, hacía rechinar los dientes. Tomaban ora sus miembros la flexibilidad del junco, ora la dureza del fierro y su espina dorsal era el eje de movimiento parecido al de la serpiente. Gotas de sudor fluían por su rostro grandes como perlas; echaban fuego sus pupilas, su boca espuma, y las venas de su cuello y frente negreaban en relieve sobre su blanco cutis como si estuvieran repletas de sangre.
—Atenlo primero —exclamó el Juez.
—Está rugiendo de rabia —articuló un sayón.
En un momento liaron sus piernas en ángulo a los cuatro pies de la mesa volcando su cuerpo boca abajo. Era preciso hacer igual operación con las manos, para lo cual soltaron las ataduras que las comprimían en la espalda. Sintiéndolas libres el joven, por un movimiento brusco en el cual pareció agotarse toda su fuerza y vitalidad, se incorporó primero sobre sus brazos, después sobre sus rodillas y se desplomó al momento murmurando:
—Primero degollarme que desnudarme, infame, canalla.
Sus fuerzas se habían agotado. Inmediatamente quedó atado en cruz y empezaron la obra de desnudarlo. Entonces un torrente de sangre brotó borbolloneando de la boca y las narices del joven, y extendiéndose empezó a caer a chorros por entrambos lados de la mesa. Los sayones quedaron inmóviles y los espectadores estupefactos.
—Reventó de rabia el salvaje unitario —dijo uno.
—Tenía un río de sangre en las venas —articuló otro.
—Pobre diablo: queríamos únicamente divertirnos con él y tomó la cosa demasiado a lo serio —exclamó el Juez frunciendo el ceño de tigre—. Es preciso dar parte, desátenlo y vamos.
Verificaron la orden; echaron llave a la puerta y en un momento se escurrió la chusma en pos del caballo del Juez cabizbajo y taciturno.
Los federales habían dado fin a una de sus innumerables proezas.
En aquel tiempo los carniceros degolladores del Matadero eran los apóstoles que propagaban a verga y puñal la Federación rosina, y no es difícil imaginarse qué federación saldría de sus cabezas y cuchillas. Llamaban ellos salvaje unitario, conforme a la jerga inventada por el Restaurador, patrón de la cofradía, a todo el que no era degollador, carnicero, ni salvaje, ni ladrón; a todo hombre decente y de corazón bien puesto, a todo patriota ilustrado amigo de las luces y de la libertad; y por el suceso anterior puede verse a las claras que el foco de la Federación estaba en el matadero.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Un sueño

El sueño que mencioné ayer de pasada es seguramente el más extraño y desconcertante que haya tenido en mi vida. Soñé que estaba en La Plata rindiendo un examen final con Pochi Cascardo, mi profesora de Antropología y Geografía Mundial (lo cual ya de por sí es imposible pues los finales se rinden acá en Pergamino), que probablemente sea una de las tres más exigentes con las que me he topado este año.
Rendíamos en un salón muy viejo y grande, atiborrado de gente. Y en medio de la multitud, presenciando los exámenes, estaba nada más y nada menos que Cristina Fernández de Kirchner. De alguna manera, en mi sueño yo sabía que ella ya era presidenta en funciones y no solo presidenta electa. Ella estaba ahí sentada junto a una comitiva más o menos numerosa, mirando en silencio cómo nos tomaban. En un momento, yo era llamado a pasar al frente y sentarme en el escritorio frente a Pochi, pero de repente y antes de que yo pudiera empezar a dar el final, alguien entraba al salón y le decía algo al oído a Pochi. Tras escucharlo, ella se ponía de pie y postergaba el examen, pidiéndome que me fuera a mi casa.
Con ese estilo tan raro que tienen los sueños, en un instante me encontré caminando en dirección a la plaza Moreno. Tenía la sensación de que algo importante había pasado ahí y que tenía algo que ver con por qué no me habían tomado el final. En el camino me cruzaba con Pochi y le preguntaba qué había pasado, pero ella no podía o no quería responderme. Y luego me encontré con la propia presidenta, que iba en la misma dirección que yo, a pie y totalmente sola. Le pedía información a ella, pero Cristina era también incapaz de decirme nada. Parecía aturdida.
Al llegar a la plaza Moreno, Cristina y yo nos encontramos con que había varios incendios en distintos puntos del lugar. Recuerdo que había una palmera con la copa en llamas, pero no sé si en la verdadera plaza Moreno, en La Plata, hay alguna palmera. Lo más bizarro de todo es que en el lugar donde está la Catedral estaba ahora ¡la Casa Rosada! Gran parte del techo estaba prendido fuego, como si lo hubiesen bombardeado.
Y justo en ese momento, la presidenta y yo veíamos un caballo blanco atravesar la plaza al galope. Tenía la crin y la cola en llamas, pero no parecía darse cuenta. Montado en él iba una nena de 10 o 12 años, que se reía como si ella tampoco se diera cuenta de que el animal estaba quemándose. Pero yo sí lo veía y, temiendo que cuando las llamas le tocasen la piel el caballo corcovearía y tiraría a la nena al suelo, me ponía a gritar “¡Alguien que lo apague!”.
Mientras tanto, Cristina se daba vuelta y caminaba hacia la Municipalidad, supuestamente para hacerse cargo de la situación (incendio, bombardeo, lo que fuese). Lo último que recuerdo es verla a ella de espaldas, con un vestido beige, caminando hacia la Municipalidad casi como un animal hacia el matadero.
Me desperté recordando el sueño, pero al cabo de pocos minutos me lo olvidé. Probablemente hubiera seguido olvidado de no ser porque esa misma noche vi en I.Sat la película Manderlay. En ella, cerca del final, un establo es prendido fuego y el caballo de la plantación escapa galopando en llamas. Al ver esa escena el sueño me volvió a la mente.
Por supuesto, no voy a ponerme a decir que tuve una visión profética del futuro. Me inclino por creer que ese sueño refleja más mis propios temores ocultos que cualquier mensaje del Más Allá, el Hado, el Destino o lo que sea. A qué le tengo miedo, no lo sé. ¿Fracasar en el final con la profesora a la que más terror le tengo? ¿Que la presidenta que voté termine tan mal o peor que De la Rúa? ¿Las dos cosas? Quién sabe.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Más sobre las contratapas robadas de Barcelona

Hoy quería escribir sobre un sueño bizarro y casi apocalíptico que tuve sobre Cristina Fernández de Kirchner, pero mejor lo dejo para mañana; prefiero seguir informándoles sobre los problemas de la revista Barcelona en San Luis. Hoy recibí de ellos este mail:

LAS CONTRATAPAS DE BARCELONA QUE SE ROBARON
Estas son las tres contratapas que se robaron los activistas de la Asociación Pro Vida de la Muestra Contratapa’s, de la revista
Barcelona, de la muestra que se está exponiendo actualmente en la Universidad Nacional de San Luis.
Barcelona se encomienda a Dios, la Virgen y el Espíritu Santo para que estas tres obras se encuentren pronto con sus hermanitas sobrevivientes. Y, lejos de crear antagonismos, y en un claro gesto de reconciliación nacional, Barcelona les desea a los activistas de la Asociación Pro Vida que la Virgen los acompañe y el Señor los re coja.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

El nuevo Gabinete

Como deben saber, hace poco se anunciaron los nombres de los ministros del Gabinete de CFK. Estas son mis opiniones al respecto.
  1. Me cae bien la designación de Martín Lousteau en Economía (e imagino que a Musgrave le debe caer todavía mejor). Una sorpresa, pero agradable. Cualquiera es mejor que el enfriador de Blejer (en este link, al que llegué gracias a Manolo, se pueden leer las lúcidas predicciones de Marito a principios del 2001).
  2. Obviamente, me parece desastroso que siga De Vido, a menos que sea cierto que planeen deshacerse de él en marzo, cuando pase el verano y su consecuente crisis energética.
  3. Si bien hubiese preferido que Ginés González García continuase al frente de Salud -he dicho varias veces que él es el mejor ministro de Kirchner-, prefiero que lo reemplace Ocaña antes que alguien como Nadalich o bien que se hubiese unificado Salud con Desarrollo Social, como se había venido hablando en estos días.
  4. La continuidad de Alberto Fernández, Carlos Tomada, Nilda Garré, Jorge Taiana y Alicia Kirchner me es indiferente.
  5. También me es indiferente la designación de Florencio Randazzo en Interior.
  6. Me cae muy mal que pongan al impresentable de Aníbal Fernández en Justicia.
  7. Me gusta que con Tedesco (¿será pariente de Chachi? No es un apellido tan común...) continuen las políticas de Filmus en Educación.
  8. Y lo mejor de todo es que vayan a crear un Ministerio de Ciencia y Tecnología. Recuerdo que en el 2000 o 2001 hubo una propuesta de elevar esa área a rango de Ministerio, pero quedó en la nada y no se volvió a hablar más de ella. Parece que CFK piensa darle más importancia a la ciencia en su gobierno.
¿Qué nota le pondría a este futuro Gabinete? Un 6, que subiría a 7 si se va De Vido en marzo.

Chávez y el rey en la blogósfera

El encontronazo entre Hugo Chávez y el rey Juan Carlos I de España en la Cumbre Iberoamericana en Chile ha generado mucho debate en los medios, y también en la blogósfera. Estaba pensando en hablar del tema y poner los links en las Perlitas de la Blogósfera del domingo, pero creo que esto merece una entrada propia. Si se me pasó alguno por alto, sepan disculparme.

  • Diego F. habló acá de cómo los medios habían operado para hacer aparecer a Chávez como el trouble maker de la Cumbre, y acá sobre otro desplante en la misma Cumbre del rey a Daniel Ortega.
  • El Coronel no pudo con su genio (como él mismo dice, el rey tardó sólo dos días en darle pie a sus ganas de meterse con la Corona) y criticó acá al monarca por mandar a callar a Chávez. Ello generó un mini debate entre uno de los comentaristas, Zarandillo, y yo. Quizá le respondí con más virulencia de la que merecía -después de todo, el tipo solamente me dedicó un párrafo al final de su largo comentario-, pero ya de por sí yo estaba irritado por tener que entregar un trabajo práctico para el lunes (y de paso pasar el trabajo de un compañero mío a computadora), rendir un parcial ayer y rendir otro mañana.
  • Zabalita, que ya había opinado en el post del Coronel, hizo su propio post para apoyar a Su Majestad.
  • Y finalmente Artemio López también se puso de parte acá del (¿mal?) llamado “Duce de Venezuela”, y es gracias a él que me topé con el video que puse arriba.

domingo, 11 de noviembre de 2007

sábado, 10 de noviembre de 2007

Más problemas con la revista Barcelona

Hoy recibí el siguiente mail de la revista Barcelona. ¿Por qué no me sorprende que en los pagos de los Rodríguez Saá haya pasado lo mismo que en los de Alperovich?

Atentan contra una muestra de la revista Barcelona en San Luis

Un grupo de militantes católicos hizo desaparecer tres obras de la muestra “Contratapa’s”, de la revista
Barcelona, luego de que los organizadores, es decir las autoridades de la Universidad Nacional de San Luis, se negaran a censurar la exposición que, según los desaparecedores, “ofende la religión”.
Los activistas se reunieron a rezar en una de las escalinatas de ingreso a la universidad y poblaron las paredes aledañas con leyendas como “UNSL = dictadura del relativismo”, “¡Viva Cristo Rey!” y “Ni 30.000 ni inocentes”.
El viernes 9 de noviembre, durante la charla de inauguración de la muestra, un grupo de activistas católicos que se identificaron como estudiantes de la universidad increpó a los organizadores y a dos miembros del staff de
Barcelona, exigiéndoles que se retiren tres de las 22 contratapas expuestas “porque insultan y se burlan de la religión”.
Tras la discusión, uno de los jóvenes descolgó una de las contratapas cuestionadas y se la llevó. El sábado 10 por la mañana, en momentos en que se generó una fuerte discusión entre quienes apoyan la presencia de la muestra y los militantes católicos, otras dos obras fueron robadas.
Los organizadores de la muestra realizaron la denuncia policial y se comprometieron a mantener la muestra hasta el día 23 de noviembre, tal cual estaba previsto, pero ahora sin las tres contratapas robadas.
Barcelona exige la pronta aparición de sus contratapas desaparecidas y espera que alguna autoridad puntana (o al menos algún representante del planeta Xilium, o la actriz Esther Goris) tome las riendas del caso para dar con los responsables de este robo.
Asimismo, como ya sucedió con el atentado municipal contra la misma muestra ocurrido en Tucumán,
Barcelona celebra que el fanatismo (en este caso, el fundamentalismo religioso) haya evolucionado favorablemente en las últimas tres décadas, al punto que hoy sus militantes se dediquen a secuestrar y hacer desaparecer paneles de vinilo en lugar de seres humanos.

Revista
Barcelona
(15) 5334-5081

Calm like a bomb - Rage against the machine

Pido disculpas por mi falta de originalidad, pero hoy quiero postear otra canción con dedicatoria, esta vez para el presidente de nuestro país hermano, Tabaré Vázquez, que ayer decidió gentilmente ordenar por fax dar permiso a la pastera Botnia para comenzar a funcionar, dejando a todo el mundo -tanto a los argentinos como a los mediadores españoles- absolutamente desconcertados.
También quiero recomendarles leer este análisis que hace Oscar Raúl Cardoso en su blog sobre la disputa y este artículo de la tribuna de doctrina donde se adelantan dos medidas de represalia que podría tomar el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner contra Uruguay: bajar el rango de nuestro representante en ese país de embajador a encargado de negocios y, lo más interesante, controlar más severamente las transacciones financieras entre ciudadanos argentinos y bancos uruguayos. Yo siempre he considerado que Uruguay se destaca en cuatro actividades económicas: agricultura, ganadería, turismo y lavado de dinero (principalmente argentino).



Feel the funk blast
Feel the funk blast
Feel the funk blast
Feel the funk blast
Feel the funk blast
Yo, yo, yo, yo, yo, yo, check it out, yo, yo, yo

I be walkin’ god like a dog
My narrative fearless
My word war returns to burn
Like Baldwin home from Paris
Like Steel from a furnace
I was born landless
This is tha native son
Born of Zapata’s guns
Stroll through tha shanties
And tha cities remains
Same bodies buried hungry
But with different last names
These vultures rob everything
Leave nothing but chains
Pick a point on tha globe
Yes tha pictures tha same
There’s a bank
There’s a church
A myth and a hearse
A mall and a loan
A child dead at birth
There's a widow pig parrot
A rebel to tame
A whitehooded judge
A syringe and a vein
And tha riot be tha rhyme of tha unheard
what ya say, what ya say, what ya say, what?
What ya say, what ya say, what ya say, what?
What ya say, what ya say, what ya say, what?
What ya say, what ya say, what ya say, what?

Calm like a bomb
Ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite
Calm like a bomb
Ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite

This ain’t subliminal
Feel tha critical mass approach horizon
Tha pulse of tha condemned
Sound off America's demise
Tha anti-myth rhythm rock shocker
Yes I spit fire
Hope lies in tha smoldering rubble of empires
Yes back through tha shanties and tha cities remains
Tha same bodies buried hungry
But with different last names
These vultures rob everyone
Leave nothing but chains
Pick a point here at home
Yes tha picture's tha same
There's a field full of slaves
Some corn and some debt
There’s a ditch full of bodies
Tha check for tha rent
There’s a tap, tha phone, tha silence of stone
Tha numb black screen
That be feelin' like home

And tha riot be tha rhyme of tha unheard
What ya say, what ya say, what ya say, what?
What ya say, what ya say, what ya say, what?
What ya say, what ya say, what ya say, what?
What ya say, what ya say, what ya say, what?

Calm like a bomb
Ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite
Calm like a bomb
Ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite
Calm like a bomb
Ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite
Calm like a bomb
Ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite

Calm like a bomb
Ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite
Calm like a bomb
Ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite
Calm like a bomb
Ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite
Calm like a bomb
Ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite, ignite
Calm Like a bomb

There’s a mass without roofs
There’s a prison to fill
There’s a country’s soul that reads post no bills
There’s a strike and a line of cops outside of tha mill
There’s a right to obey
And there’s a right to kill
There’s a mass without roofs
There’s a prison to fill
There’s a country’s soul that reads post no bills
There’s a strike and a line of cops outside of tha mill
There’s a right to obey
And there’s a right to kill

viernes, 9 de noviembre de 2007

Autodedicatoria descarada

Este es posiblemente mi post más vanidoso, pero creo que me lo he ganado. Quiero dedicar este cover que hizo Marilyn Manson de la canción Personal Jesus de Depeche Mode… a mí mismo, por aprobar el parcial de Integración Areal con un 9, y promocionar así la materia sin ir al final. Los dos hitos del examen oral: mi explicación del funcionamiento de la falange macedonia como un martillo y un yunque, y lo que dije sobre la diferencia entre la educación de Esparta y la de Atenas: que una buscaba formar soldados y la otra, ciudadanos (una perogrullada de primera, pero por algún motivo los chicos se impresionaron). ¡Y hoy quiero lograr lo mismo con Perspectiva Sociopolítica!



Reach out and touch faith

Your own personal Jesus
Someone to hear your prayers
Someone who cares
Your own personal Jesus
Someone to hear your prayers
Someone who’s there

Feeling unknown
And you’re all alone
Flesh and bone
By the telephone
Lift up the receiver
I’ll make you a believer
Take second best
Put me to the test
Things on your chest
You need to confess
I will deliver
You know I’m a forgiver
Reach out and touch faith
Reach out and touch faith

Your own personal Jesus…

Feeling unknown
And you’re all alone
Flesh and bone
By the telephone
Lift up the receiver
I’ll make you a believer
I will deliver
You know I’m a forgiver
Reach out and touch faith
Your own personal Jesus
Reach out and touch faith

jueves, 8 de noviembre de 2007

Ahora, ella

Un poco de música para amenizar la lectura:

Como sospecho que muchos empezarán a creer que estoy más interesado en la discusión que se ha venido dando en la tribuna de doctrina, y a la que me referí acá y acá, sobre si a Cristina Fernández de Kirchner corresponde llamarla “presidente” o “presidenta” (insisto: para mí es “presidenta”) que en analizar cómo será su presidencia, voy a lanzarme de cabeza al tema.
Néstor Kirchner siempre ha estado dividido entre lo que es y lo que quiere ser. Kirchner es un caudillo peronista, con todo lo bueno y malo que ello conlleva, pero quiere ser el líder de un gran partido de centroizquierda como el PSOE en España, la Concertación en Chile o el Partido Demócrata en EUA. Hasta ahora, ha hecho ensayos muy tímidos para formar esa fuerza de centroizquierda; con la ayer famosa y hoy olvidada “transversalidad” él logró atraerse a varios dirigentes de centroizquierda no -o ex- peronistas como Miguel Bonasso, Patricia Vaca Narvaja o Graciela Ocaña. Con la “Concertación Plural” se ganó la adhesión de casi todos los gobernadores radicales.
Pero los kirchneristas “transversales” ocupan cargos más bien marginales en el gobierno nacional, y el principal representante de la “Concertación”, Cleto Cobos, llega a la vicepresidencia con la humillación de haber perdido su provincia a manos de otro kirchnerista, Celso Jaque. El cálculo de Kirchner al ponerlo en la fórmula presidencial era que le acarrease votos radicales a la candidatura de CFK, pero a la larga el aporte del Cleto -como le dicen sus comprovincianos- fue nulo y casi negativo, considerando los desacuerdos entre su gobierno y el INDEC por la inflación de Mendoza, que se produjeron justo en los últimos tiempos de la campaña; la clave de la victoria de Cristina fue la estupenda performance de Daniel Scioli en la provincia de Buenos Aires, junto con otros factores como cierto voto culposo de la clase media que apoyaba la continuidad del kirchnerismo por otros 4 años pero que no osaba confesarlo ante sus amigos o los encuestadores; yo mismo podría estar encuadrado en ese voto de no ser porque nunca oculté a nadie que iba a votarla.
Otra “estrella” de la “Concertación Plural”, el intendente marplatense Daniel Katz, fue vencido en su propio distrito y además fue desairado por Scioli, en cuyo gabinete él esperaba tener un puesto. Como bien señaló Pepe Pompín en su última videocolumna, el 28/10 fue un mal día para los “radicales K”.
El hecho es que los intentos de Kirchner de armarse una estructura propia ajena al aparato del peronismo no han tenido mucho éxito. Su sueño es que alejado de las tareas del gobierno, podrá armar esa estructura con más facilidad que como presidente. Si tendrá éxito o no, es difícil saberlo. Yo desde ya adelanto que todas esas ideas de organizar una gran fuerza de centroizquierda y una gran fuerza de centroderecha en la Argentina me parecen muy alejadas de la realidad. Como comenté en los Apuntes postelectorales que hizo Tavos en Homoeconomicus, encorsetar a nuestra clase política en esos dos conglomerados en como tratar de adaptar la cabeza al sombrero en vez del sombrero a la cabeza. Nuestra política es como es, y no se puede tratar de cambiarla artificialmente.
CFK va a estar a cargo de los asuntos de Estado, mientras que Kirchner va a dedicarse a dos tareas quizá contradictorias: por un lado, construir desde el poder ese gran espacio de centroizquierda con el que sueña (según la revista Noticias, Kirchner habla en privado de conseguirse ¡12.000 militantes! para su criatura), y por el otro negociar con los factores de poder -los empresarios, los sindicatos, los caudillos peronistas del interior y del GBA, todos los viejos conocidos- para garantizar la gobernabilidad de su esposa.
¿CFK representa un cambio? Sinceramente, dudo que sea algo más que un cambio cosmético. Probablemente la veamos dar muchas más entrevistas que Kirchner (aunque siempre en el mismo estilo que las que concedió a Bonelli & Silvestre o a Morales Solá), respetar más el protocolo, hacer más viajes diplomáticos y quizá decida emplear al Congreso con más frecuencia que los DNU para aprobar leyes, más que nada por la cómoda y paradójicamente inédita mayoría con la que cuenta en ambas Cámaras. Tal vez, sólo tal vez, se impulsen el juicio por jurados (algo que a mí me parecería realmente positivo) y el voto electrónico (lo cual, como dije antes, yo veo con desconfianza). Pero en el fondo, el éxito de su gobierno no depende de todas esas cosas, que a la larga son apenas gestos. El éxito de su gobierno depende de cómo hará Kirchner para disciplinar y/o satisfacer a los factores de poder.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

PresidentA (II)

Según se ha observado en estos días, la Sra. Cristina Fernández de Kirchnner, electa recientemente como jefa de Estado de la Argentina, encabezando al Poder Ejecutivo Nacional, habría dicho que desea se la denomine Presidenta debido al genero que le asiste.
Independiente de que lo haya dicho o no, sería conveniente que los conocedores en letras, aclaren si el título de Presidenta se compadece con el espíritu y con lo que dice la Real Academia Española en tal sentido, ya que desconocemos si es posible tal denominación, la de Presidenta.
Por lo pronto la Constitución de la Nacion Argentina en su artículo 87 establece que: “El Poder Ejecutivo de la Nacion será desempeñado por un ciudadano con el título de ‘Presidente de la Nacion Argentina’” y entonces se debería cumplir con la premisa que impone la Carta Fundamental. Dejo el interrogante para los que saben de letras.
Fernando de la vega

Cómo insisten, ¿no?
(Se puede leer la carta en su contexto original en este link)

lunes, 5 de noviembre de 2007

El final de Michael y Kay


Esta siempre ha sido mi escena favorita de El padrino II. No creo que pueda decir mucho más.

domingo, 4 de noviembre de 2007

Perlitas de la blogósfera (VI)

En esta semana post-electoral, casi todos los blogs hicieron su análisis del triunfo de Cristina Fernández de Kirchner. Si bien no coincido con todos ellos, estos son para mí los más interesantes (aclaro, como hice la primera vez, que el órden en que pongo los links no indica preferencia alguna):

También están buenos los 10 mandamientos de los bloggers que posteó Javier en MZ Blog, y el texto sobre Nip/Tuck de Fuego en el cuerpo (yo creí que era un blog sobre cine, pero veo que se está expandiendo).